Sobre el proyecto
Unir la tauromaquia tradicional con la ilustración contemporánea podía salir muy mal o convertirse en un icono inolvidable. Elegimos lo segundo. El reto no era dibujar un toro con guitarra, sino dotar a Bebé Tío de una personalidad tan audaz que la marca no dependiera de un solo formato.
A través de un trabajo meticuloso de retícula y tipografía, creamos un sistema gráfico vivo. Una identidad pensada sin ataduras, diseñada desde el primer día para saltar de la etiqueta de una cerveza artesanal a la ropa urbana o a una interfaz web, sin perder un solo gramo de actitud en el camino.